Administrador

¿Qué es un Administrador?

El Administrador de Fincas es un profesional que se dedica a administrar bienes ajenos, la administración puede ser de fincas rústicas o urbanas, dividiéndose ésta última en propiedad horizontal o vertical.

Para acceder a la profesión es necesario obtener el título oficial de Administrador de Fincas para lo que se pueden seguir dos vías.

  • Tener terminada una de las carreras que dan acceso directo al título (consultar Consejo General de Colegios de Administadores de Fincas)
  • Realizar el curso Experto Inmobiliario que imparten distintas universidades de España
Evidentemente, el hecho de poseer el título de Administrador de Fincas, no otorga el conocimiento necesario para ejercer la profesión, pero el Administrador de Fincas tiene un respaldo institucional, del que pueden beneficiarse sus clientes

Horizontal

Tal vez la faceta más conocida del Administrador de Fincas sea la administración de fincas urbanas divididas horizontalmente, más comúnmente llamadas Comunidades de Propietarios.

En definitiva, es un profesional dedidado a administrar aquellas fincas divididas que tienen más de un dueño, donde cada finca particular tiene su propietario, y éste a su vez es condueño de los elementos y servicios comunes que exista en la Comunidad, como son el Ascensor, la escalera, la portería, la antena parabólica, etc.

Es la persona que vela por el buen funcionamiento de la cassa, sus servicios e instalaciones.

Prepara un plan de gastos, que debe aprobar la Junta de propietarios, atienda la coservación de la finca, ejecuta los acuerdos de la Juna y actúa de Secretario custodiando los documentos de la Comunidad (en el caso, más que recomendable de ser nombrado Administrador Secretario).

Es un profesional en el que los propietarios depositan su confianza para que cuida y proteja los elementos y servicios comunes y no alguien, que simplemente hace recibos.

Coste del Administrador

Horizontal

Hace tiempo que los Colegios de Administradores de Fincas no pueden fijar unos baremos mínimos, ni siquiera orientativos. Por tanto, el precio que se cobra por administrar una Comunidad es fijado libremente por el Administrador y la Comunidad puede aceptarlo o no a su voluntad. Pero es necesario insistir que no siempre quien ofrece menor precio ofrecerá también un coste menor, es necesario evaluar la calidad del profesional que oferta.
En cualquier caso, se suele calcular la minuta en función del número de fincas y número de servicios con los que cuenta la comunidad
 
Normalmente se puensa que un Administrador sólo consigue aumentar la cuota de la Comunidad, sin embargo, un buen Administrador no sólo no aumentará ésta sino que la disminuirá.
 
Esto es debido, entre otras cosas, a las gestiones que se hacen con la contratación de los proveedores.

Los gastos que pueden llegar a reducirse más de un 50%. Una sola Comunidad no es gran negocio para el proveedor, sin embargo al Administrador le tratan como mayorista haciéndole grandes descuentos que el buen Administrador repercute directamente en la Comunidad, así el gasto del Administrador puede llegar a salir gratis.

Esta es la principal diferencia entre lo que normalmente se denomina «gestor», y el Administrador. El primero únicamente cobra y paga, no se preocupa por las cantidades porque no las paga él. Sin embargo el Administrador debe mirar por la economía de la Comunidad, haciendo lo posible por no aumentar las cuotas de Comunidad, siempre sin disminuir la calidad de los servicios que tiene la Comunidad.

Igualmente no existen baremos orientativos por parte de los Colegios de Administradores de Fincas, así el precio deberá ser pactado entre el propietario de las fincas y el Administrador.